Grecia
Central y Thessaly

Los mitos sobre la antigüedad griega describen
los dioses como majestuosos, bendecidos con belleza incomparable
y enorme fuerza física. Sin embargo, también llevaban
todos los trazos y flaquezas humanas. Los dioses cazaban, luchaban,
amaban, y eran frecuentemente infieles, lo que hacía que
estuvieran lidiando con problemas de semidioses y de humanos. Ninfas,
centauros y otras extrañas criaturas, juntamente con los
dioses de Olimpo y los griegos antiguos, tuvieron su participación
en la escritura de la historia de la mitología griega que
aún hoy nos fascina. La naturaleza también tenía
su debida importancia. Tal vez el lugar mejor envuelto con estas
festividades divinas sea Grecia Central. En sus ríos, lagos
y cada canto de sus bellas montañas, los dioses dejaron marcas
de su pasaje. Parnassos era el hogar de Apollo y las ninfas. Kithairon
era donde Orpheus cantaba sus liras y emprendía sus orgías
en homenaje a Dionysos, mientras la serena Helikon era donde las
Musas reinaban. El Acheloos, hijo de Océanos y Gaia, y padre
de Sirens, aún flota pacíficamente entre las montañas
y las florestas. En Pelion, la encantadora montaña donde
los Centauros, medio-caballo, medio-hombre, galopaban atrás
de las ninfas, fueron construidas veinticuatro villas a través
de los tiempos, con su bella y diferente arquitectura.
La vida en Grecia clama por estos mitos. Ella yace
en algún lugar entre lo pasado y el presente, entre leyenda
y realidad.
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