Período
arcaico

El Periodo "arcaico", así llamado
por analogía a la Historia del Arte, fue una de las épocas
más brillantes y ventajosas de la historia de la Civilización
Occidental. Alrededor del 750 a. C. hubo un substancial aumento
de la población, en gran medida debido al aumento del rendimiento
de la actividad agrícola. Con la "presión"
demográfica, entre otros factores, muchos ciudadanos dejaron
sus ciudades de origen y fundaron numerosas apoikias ('hogares distantes').
Con eso, el modo de vida griego se expandió por toda la costa
del Mediterráneo y del Mar Negro. El comercio experimentó
un desarrollo como nunca había antes experimentado, y la
ciudad-estado oriunda de modelos orientales, asumió su formato
definitivo, cuya principal característica era la participación
política de toda la comunidad, obtenida a través de
grandes presiones generadas sobre la clase dominante, la de los
grandes propietarios de tierras. Un crecimiento cultural intenso
acompañó la prosperidad de las ciudades: más
juegos pan-helénicos, estatuas de divinidades y templos monumentales
en piedra para abrigarlas, la poesía lírica, la filosofía
pré-socrática, entre otros importantes legados históricos.
En el final del periodo, sin embargo, una guerra entre las ciudades
griegas independientes y el poderoso Imperio Persa cambiaría,
para siempre, la evolución política y cultural del
mundo griego. Se iniciaron entonces las Guerras Médicas,
envolviendo el Imperio Persa y las ciudades griegas. Representaron
una serie de conflictos bélicos entre las dos civilizaciones,
y que culminaron con la brava resistencia del "pueblo griego"
a la invasión persa. Sin embargo, esto no impidió
que los persas influyeran gran parte de la cultura griega en vigencia
en la época, en parte por causa del relativo aislamiento
entre las ciudades.
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