Del origen del judo
se desprende que este arte marcial fue desarrollado con la idea de que alguien
físicamente mas débil pudiera derrotar a alguien de mayor envergadura.
Por lo tanto podemos derivar de esto varios beneficios para las personas con
problemas o deficiencia visual o ciegos. Para su desenvolvimiento cotidiano
el judo es el único arte marcial o deporte que enseña a proteger
su propio cuerpo ante una proyección de una técnica realizada
por una adversario o ante una eventual caída, lo que le daría
un margen de seguridad para su desenvolvimiento en la vida diaria. El judo es
a su vez un deporte donde su principio de aprovechamiento de la fuerza del adversario
ante un ataque le daría al discapacitado visual un efectivo sistema de
defensa personal. Tanto en la practica social del judo como en la parte competitiva
las diferencias con un practicante convencional son mínimas lo que facilitaría
a los profesores idóneos la integración de los practicantes a
los entrenamientos convencionales. El reglamento de competencia de judo de los
convencionales con respecto a los discapacitados visuales varia solamente en
un punto en el cual los ciegos parten de una posición tomados y los convencionales
están separados e inician el agarre de la forma que lo creen mas conveniente.
A partir de realizado este agarre empezamos a hablar de judo, ya que las diferencias
de visión dejan de existir y esto sucede por que el judo es un deporte
de contacto pero es fundamentalmente un deporte de sensación donde todo
el cuerpo actúa como receptor de movimientos del adversario , incluso
en la practica de convencionales se suele realizar a menudo luchas con los dos
adversarios con los ojos vendados para aumentar la captación realizada
por las manos para anticipar los movimientos del contrincante.
